Me enseñaste.

Me enseñaste a no fumar sin desayuno. Me enseñaste a dividir, que la suma de uno y uno siempre es uno… si se aprende a compartir.  Me enseñaste que los celos son traviesos, que es mitad falta de sesos y mitad inseguridad. Me enseñaste a ser pareja en libertad, me enseñaste que el amor no es una reja y que es mentira la verdad. Me enseñaste que no es bueno el que te ayuda, sino el que no te molesta. Me enseñaste que abrazado a tu cintura
todo parece una fiesta, me enseñaste muchas cosas de la cama: que es mejor cuando se ama y que es también para dormir. Me enseñaste entre otras cosas a vivir. Me enseñaste que una duda puede más que una razón, pero fallaste mi gurú. Se te olvidó enseñarme qué hago si no estás tú.